Aprendiendo alemán en Berlín

El pasado mes de Marzo me sorprendió con la noticia de que había ganado una de las bolsas de viaje de la Escuela Oficial de Idiomas. Cuando apliqué era alumna de alemán C1 Avanzado, vi la convocatoria , pero jamás pensé que me tocaría a mí. tenía muy claro que quería hacer un curso intensivo de alemán médico, la ciudad me daba un poco igual. Comencé a buscar en Internet posbilidades, tras horas navegando decidí que la mejor opción era Berlín.

Un par de seamanas más tarde me encontré en el avión rumbo a la capital del “Currywurst”. Conseguí una habitación en el barrio de Neuköin, una zona de la ciudad que se caracteriza por su interesante mezcla cultural y la oferta de restaurantes, cafés y bares. Mis compañeros de piso se encargaron de enseñarme la ciudad y sus rincones desde el punto de vista de un local, además se aseguraron de ofrecer cada día un momento para compartir, ya fuera cocinando, sentados en el balcón o simplemente haciendo música.

Desde el primer día la ciudad me cautivó. Sus calles llenas de vida despiertan hasta a el más adormilado, es que en Berlín siemrpre – siempre- está pasando algo. Conducía 45 minutos desde casa hasta la academia de idiomas “Kapitel Zwei”, en el camino en bici me llevaba a atravesar el vibrante barrio de Kreuzberg, cruzar el Oberbaumbrücle -el puente más bonito de la ciudad- y recorrer el Eastside Gallery hasta llegar a Alexanderplatz. Disfrutaba de mi recorrido ya que cada edificio era una obra de arte, los murales pintados me fascinaban y algunas veces me sorprendía que incluso cosas no muy estéticas terminaran por completar el paisaje, dándole incluso más gracia a la ciudad.

En la academia corrí con la buena suerte de formar parte de un grupo reducido de estudiantes, ¡éramos solo 4! Nuestra profesora, Jule, estaba muy bien preparada y dispuesta a aclarar nuestras dudas para hacer de nuestro curso provechoso. Durante 3 semanas asistía  clases de lunes a viernes de 15h a 18h. Al finalizar las 64 horas del curso aprendimos a escribir actas médicas, a explorar pacientes, a informar a familiares y pacientes, a dar malas noticias, a comunicarnos con el personal hospitalario y mucho más.

Cada día al salir de la academia aprovechaba para encontrarme con amigos y visitar la ciudad. El verano nos permitía gozar de días largos y de noches agradables, las cuales eran perfectas para “Freiluftkino” (cine al aire libre) y por supuesto para ir a los “Biergarten” a conversar en alemán con buenos y nuevos amigos.

¡Ha sido una experiencia maravillosa! Me gustaría que todos puedan disfrutarla. Quisiera agradecer a la Esucela por esta oportunidad y sobre todo invitar a más compañeros de todos los idiomas a formar parte de las actividades que nos ofrece. Espero que para la próxima convocatoria te animes a postularte, quizá la bolsa te sorprenderá como a mí.

 

 

 

 

 

 

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